Productividad laboral en Bolivia: una historia negativa en camino de repetirse

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El empleo en Bolivia sigue siendo de baja calidad, la tendencia a largo plazo muestra que aún no hay un traspaso de tecnología e innovación de los sectores intensivos en capital a los intensivos en empleo que permitan abrir más oportunidades para mejorar el ingreso y permitir a los más pobres salir de esa condición mejorando su ingreso por nuevas oportunidades de empleo.
 
A partir de 1995 se observa una caída en la productividad laboral de 1% en promedio, lo que implica que el crecimiento está siendo explicado por sectores de alta concentración de capital como Minería, Hidrocarburos, Electricidad, Agua y Gas  y que hay una migración de mano de obra de sectores de alta productividad a sectores de baja productividad laboral que explica entre un 0.8% a 0.7% la caída observada.
 
Analizando los últimos 57 años de historia económica de Bolivia se observa que alrededor del  periodo de 1995 a 2007 [1] la tendencia de la productividad laboral marca otro ciclo negativo al igual que el observado entre 1969 y 1985 con la diferencia de que esta vez se tiene crecimiento pero no es empleador.
 
Gráfico 1: Tendencia del Crecimiento del PIB, Empleo y Productividad Laboral (Y/L)
 
Fuente: Elaboración propia con datos de MacMillan y Rodrick (2011), INE y UDAPE 
 
 
Este hecho confirma dos aspecto: (1) el crecimiento del producto interno bruto (PIB) esta explicado por el crecimiento de actividades intensivas en capital por tanto (2) los sectores con menor productividad e intensivos en mano de obra (Comercio, Adm. Púb., Servicios, etc.) son los que absorben el empleo. La brecha de absorción de empleo generada por el crecimiento en sectores intensivos en capital se ha cerrado y la productividad laboral tiende a caer.
 
Según MacMillan y Rodrick (2011) [2], el crecimiento de la productividad laboral se puede conseguir por dos vías: la primera forma de crecimiento de la productividad puede ser explicada por un incremento al interior de las actividades (Interior) provocado por acumulación de capital, cambio tecnológico y la mejora de asignación de recursos productivos. La segunda forma consiste en un movimiento del empleo atraves de las actividades económicas (Estructura) de sectores poco productivos a sectores más productivos logrando un incremento de productividad generalizado en la economía.
 
Ante estos dos aspectos la pregunta que nos hacemos al momento de evaluar la política económica es: ¿Si este crecimiento de corto plazo, centrado en sectores intensivos en capital, puede agudizar el problema estructural de “cuello de botella” en el mercado laboral? La respuesta es sí, ha sido observado en periodos pasados como finales de los 60´s y principios de los 80´s asociados a altos precios en algunos metales y petróleo. Entre las principales consecuencias se estima el retardar la oportunidad de diversificar las actividades productivas y por tanto el empleo, restringiendo las oportunidades para rescatar a más personas de la pobreza a través de mayores fuentes de trabajo de calidad promoviendo un cambio estructural que sea pro-pobreza.
 
Según L. C. Jemio (2010) [3] y (2009) [4] “El cuello de Botella” del mercado laboral en Bolivia se debe a que no hubo una transmisión de innovación, tecnología y productividad de parte de sectores intensivos en capital a sectores intensivos en mano de obra. Hecho por el cual explica la caída de la participación del empleo en actividades como Agropecuaria, un incremento escaso en Manufacturera, intensivos en mano de obra y de alta productividad, y el crecimiento del empleo en sectores de Servicios, Comercio, Administración Pública y otros servicios de baja productividad como principales empleadores.
 
Gráfico 2: Participación del Empleo por Actividad Económica 1950-2007

Fuente: Elaboración propia con datos de MacMillan y Rodrick (2011), INE y UDAPE 

 
 
En primer lugar analizaremos los movimientos de empleo entre sectores caracterizados por una concentración Agropecuaria y de servicios (Adm. Pública, comunales, sociales) que emplea a más del 80% de las personas entre 1950-1973 periodo que está caracterizado por una alta volatilidad económica y política ya que la revolución civil de 1952 provocó la nacionalización de minas, reforma agraria y reforma educativa entre las más destacadas.
 
Posterior a este periodo y producto de tendencias internas y externas, de 1973 a 1992 se observa el periodo de transición en el movimiento de empleo entre sectores caracterizado por una marcada caída en el carácter empleador del sector agropecuario explicado principalmente por una rápida urbanización de las ciudades capitales y una búsqueda de mejores condiciones de vida del campo a la ciudad que provoca el inicio de la absorción de empleados en otras actividades.
 
De igual manera, en este periodo de transición y en especial en la crisis económica de los años 80´s se observa que la Administración pública es uno de los principales empleadores. Sectores tradicionales como la Minería e hidrocarburos a finales de los 70´s si bien tienen una dinámica muy fuerte en cuanto al producto no modifican significativamente su absorción de empleo ya que son intensivos en capital. A finales de los 80´s y principios de los 90´s se empieza a ver una recomposición más marcada del empleo hacia sectores más intensivos en mano de obra como Manufacturas, Comercio y construcción que son los indicadores de una recuperación económica importante siendo la antesala de los años posteriores.
 
El periodo de 1992 a 2007 se observa claramente el problema “cuello de botella” descrito anteriormente, las reformas de estabilización de primera generación realizadas en un periodo anterior más las de segunda generación efectuadas a mediados de los noventa con fuertes inversiones en sectores fuertes en acumulación de capital, no alcanzan a transferir las innovaciones tecnológicas a sectores intensivos en mano de obra y de alta productividad como manufactura y agropecuaria y por tanto el empleo migra a sectores con menos productividad como Comercio y Servicios sociales promovidos, en especial en los último 4 años, por transferencias del Estado que está incrementando su carácter de principal empleador al tener mayor participación en el sector productivo y por una creciente informalidad en el sector comercio que brinda un espacio de rentabilidad muy alta al reducirse los costos administrativos, impositivos y otros de tener un emprendimiento.
 
Enfocados en el interés de ver las posibles ganancias y pérdidas de productividad laboral pasemos a descomponer los efectos Interior y Estructura por el comportamiento de actividad económica analizando dos los últimos cuatro años en comparación al promedio total.
 
Gráfico 3: Descomposición de la productividad laboral en promedio
 

                           Fuente: Elaboración propia con datos de MacMillan y Rodrick (2011), INE y UDAPE 

 
 
Observando los resultados del gráfico 3, se confirma la productividad laboral ha sido explicada en su mayoría por movimientos de sectores de alta productividad a sectores de baja productividad, como el paso de Agropecuaria a Serv. Adm Pública y  Comercio. En agropecuaria a lo largo de todo el periodo y en especial en los últimos cuatro años la ganancia de productividad ha sido generada por una reducción en las personas empleadas en comparación con ganancias de mejoramiento de tecnologías y capital en el mismo sector.
 
En todo el periodo los sectores con más receptibilidad de empleados son Comercio y Serv. Adm Pública esto explicado porque a comparación de la composición laboral de la población de 1950 y como se observa en el gráfico 2 la migración a los centros urbanizados ha encontrado fuentes de empleo en sectores orientados a servicios.
 
Como se afirma anteriormente, los sectores de mayor crecimiento como son, Minería e Hidrocarburos en promedio en todo el periodo son los que por intensidad de capital demandan menos mano de obra  está reflejado en un movimiento de empleo hacia otras actividades como se muestra en el gráfico 3. 
 
Es evidente que Bolivia a lo largo de su historia ha pasado por periodos de expansión del producto, en el corto plazo que no han sido aprovechados en el largo plazo como evidencian estos 57 años.  El problema de conformarnos con el crecimiento de corto plazo es limitarnos a ser seguidores del ciclo económico que conduce las actividades intensivas en capital que se agravan aún más ante la falta de inversión como estrategia disipadora de innovación tecnológica.
 
En general el debate en términos de ganancias de productividad de los factores de capital y trabajo pasan con un componente cíclico de corto plazo y desembocan en un componente permanente de largo plazo que con lleve como consecuencia virtuosa un mejoramiento de la calidad de vida de los trabajadores más pobres.
 
En este sentido cabe reflexionar si las reformas económicas actuales apuntan a llevar este crecimiento de corto plazo a factores permanentes como mejora en la educación e inversión en capital humano, la incorporación de nuevas tecnologías a menor precio y costo que permitan la disipación de innovaciones en las distintas industrias, elevación de la competencia, eliminación de impuestos distorsionadores, acceso a mercado de capitales y la flexibilidad de los precios de bienes y servicios y salarios, mejoras en las prácticas organizacionales, estabilidad macroeconómica y una serie de factores que se han observado que a lo largo de la historia de la economía boliviana se han vivido con distintas intensidades y circunstancias pero que parecen ser ignorados como lo demuestran los ciclos en los que otra vez se embarca la economía 
 

Publicado inicialmente en el blog El Faro: un mundo de ideas, el 28 de Junio, 2011.

1. Se cuenta con información de crecimiento del PIB por actividad económica de 1950-2010, sin embargo no existen datos oficiales de empleo (L) para los años 2008-2010.

2. MacMillan y Rodrick (2011) Globalization, Structural Change and Productivity Growth NBER working paper 1743
 
3. Tendencias de largo plazo del empleo en Bolivia Por Luis Carlos Jemio, La Paz, 31 mayo 2010.
 
4.  Reformas Estructurales y Empleo Por Luis Carlos Jemio, La Paz, 17 de agosto 2009.
 
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