Cómo mejorar la enseñanza en economía: de la mano invisible a las fallas de coordinación

César Mantilla
Escuela Doctoral, Facultad de Economía. Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia.
Ganador del concurso de blog para estudiantes 2013, Categoría B - Postgrado.
Mayo 23 de 2013

Si Schrödinger 1, hubiese optado por contribuir a la economía y no a la física, su preocupación no habría sido el saber si su gato estaba vivo, muerto, o vivo y muerto al mismo tiempo. En vez de esto, se habría preocupado por caracterizar las preferencias materiales y no materiales de su gato, así como en entender las consecuencias de sus interacciones con otros de su especie. Impotente ante la considerable lista de preferencias que podría tener su gato, sumados a la imposibilidad de identificar estas preferencias y garantizar que se mantendrían invariantes en el tiempo, de seguro tendríamos un famoso “gato representativo de Schrödinger”.

La física ha sido una habitual contribuyente en el desarrollo de las herramientas analíticas para entender el comportamiento económico. Uno de los ejemplos más evidentes es el modelo de equilibrio general, que está basado en los conceptos de equilibrio estático de las partículas estudiadas en la mecánica clásica 2. Y si bien estos aportes han sido fundamentales en nuestro entendimiento de los mercados, es importante recordar las limitaciones que se generan al hacer una transición en la unidad de observación de partículas a individuos. Dotar de preferencias individualistas y exógenas, junto a niveles de racionalidad ilimitados, caracteriza a un agente económico que logra explicar solo una limitada proporción de fenómenos económicos, particularmente aquellos en donde los incentivos individuales están alineados y cada agente internaliza todas las consecuencias de sus acciones y las de los demás.

Ante estas limitaciones del modelo de agente egoísta y maximizador de su utilidad material, pero incapaz de prever las fallas de coordinación a su alrededor, la propuesta de cómo mejorar la enseñanza en la economía se basa en la vinculación temprana del análisis estratégico como herramienta fundamental en el análisis económico. Esto implica además el fortalecimiento de la caracterización del comportamiento individual a través de la evidencia empírica. Visto de otra forma, el objetivo es concebir las interacciones sociales como la ventaja por explotar que tiene la economía respecto a las ciencias exactas, y que puede ser potencializado en la medida que los problemas de incentivos y las fallas de coordinación pasen de ser la excepción a ser la regla.

Comenzar los cursos de introducción a la microeconomía con la historia de Robinson Crusoe y Viernes es una forma sencilla y contundente de transmitir a los estudiantes las potenciales ganancias del intercambio; y así, motivar el estudio de los mercados como una poderosa institución que facilita intercambios eficientes sin necesidad de revelar las preferencias de los individuos. Sin embargo, las interacciones entre Crusoe y Viernes podrían servir no sólo para introducir el concepto de ventaja comparativa. También podrían utilizarse para hablar, de forma anticipada, acerca de la cooperación y la coordinación. El manejo de una fuente conjunta de agua potable sería un buen ejemplo para introducir cooperación, mientras un acuerdo que indique los lugares y tiempos de pesca podría ser útil para introducir coordinación. Incorporar simultáneamente las ideas de ventaja comparativa, coordinación y cooperación permitiría familiarizarse con conceptos básicos del análisis estratégico desde los cursos iniciales de economía: caracterizar jugadores y sus preferencias, asociar los resultados con las acciones propias y de los demás, y entender los conceptos básicos de equilibrio y optimalidad.

Una vez los elementos más básicos de la teoría de juegos han sido interiorizados, la evidencia empírica concerniente a la toma de decisiones económicas debería entrar a formar parte del análisis crítico del estudiante de economía. Las preferencias egoístas y la ultrarracionalidad características del homo economicus son compatibles con el comportamiento observado en una limitada cantidad de mercados, pero exponen su lado débil cuando intentan explicar relaciones asimétricas, no competitivas y con externalidades entre jugadores. Si el estudiante está en capacidad de reconocer comportamientos alternativos al individualista, por ejemplo un comportamiento recíproco, estará en capacidad de proponer un modelo originado en la teoría de juegos donde pueda generar una predicción como función del tipo de los dos jugadores interactuando. Por ejemplo, pensemos en un modelo de mercado laboral donde empleador y empleado puedan ser egoístas o comportarse recíprocamente. El análisis sería más complejo al proveer más de un posible equilibrio de acuerdo al tipo de los agentes, y la evidencia empírica tendría un rol fundamental en ayudarnos a discernir entre los posibles resultados. En este ejemplo particular, la reciprocidad de empleados y empleadores propone un equilibrio con respaldo en mercados experimentales 3.

En la medida en que los estudiantes logren apropiarse tempranamente de las herramientas del análisis estratégico, la enseñanza de la economía podrá fortalecer el carácter crítico propio de las humanidades sin perder la rigurosidad que ha logrado desarrollar de la mano de las ciencias puras y la matemática. Esto se evidenciará en al menos, tres aspectos. Primero, el fortalecimiento de la economía normativa a través de las herramientas y resultados de la economía positiva. Comprender las fallas de coordinación y las condiciones necesarias para llegar a mejores resultados puede iluminar el diseño de políticas y mecanismos, en los cuales se tengan en cuenta las heterogeneidades en los tipos de jugadores y puedan utilizarse a favor de resultados más eficientes.

El segundo aspecto es la concepción del mercado competitivo como el punto de partida en la comprensión de mercados más complejos. El análisis de mercados competitivos que se vacían es, matemática y políticamente, más pedagógico y sencillo de realizar a niveles básicos. El deber del profesor radica en hacer un fuerte énfasis en que el estudiante entienda los supuestos necesarios para el resultado sencillo, y en motivar al estudiante a considerar las posibles consecuencias de levantar cada uno de esos supuestos.

Finalmente, el tercer aspecto es el reconocimiento de instituciones diferentes al mercado como complementos y sustitutos en la provisión de soluciones al problema de asignación de recursos limitados. Este 4 “conjunto de reglas que estructuran los incentivos en el intercambio humano, sea político, económico o social” es fundamental en el entendimiento del comportamiento humano. El planteamiento de modelos de carácter estratégico da espacio a la incorporación de las instituciones, entendidas como acciones, restricciones o incluso creencias en el modelo teórico.

Para concluir, reconozco que introducir agentes heterogéneos en su nivel de reciprocidad y levantar supuestos de los modelos de mercados competitivos (tales como su completitud) implica un aumento en la complejidad. Sin embargo, esto no es un llamado a que una mejor enseñanza de la economía deba traducirse en la implementación de herramientas matemáticas más refinadas, sino a la aceptación de un agente económico basado en la evidencia empírica que, en promedio, es más benévolo y menos racional que el homo economicus. Una transformación de la unidad de observación deberá estar acompañada, por supuesto, de una transformación de las herramientas de análisis; resultando estas mucho más cercanas a la teoría de juegos y, por qué no, al modelamiento basados en agentes ó agent based-modeling.


1. La ecuación de Schrödinger describe la distribución de probabilidades de encontrar una partícula en un determinado estado cuando ésta no puede ser observada. Como consecuencia, se dice que “la partícula se encuentra en todos los estados posibles a la vez”. El gato de Schrödinger describe un experimento imaginario donde, con el gato encerrado en una caja junto a una ampolla de veneno que no sabemos si se romperá o no, se concluye que el gato está vivo y muerto al mismo tiempo mientras no se abra la caja para observar el estado de la naturaleza.

2. Ingrao, B. e Israel, G. 1990. The Invisible hand: economic equilibrium in the history of science. Chapter 4. Cambridge, MA: The MIT Press.

3. Fehr E., Kirchsteiger, G. y Friedl, A. 1998. Gift Exchange and Reciprocity in Competitive Experimental Markets. European Economic Review. Vol 42 (1), pages 1-34.

4.  North, D. 1990. Institutions, Institutional Change and Economic Performance. page 3. Cambridge: Cambridge University Press.

 

 

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